La Ferrolana, cerveza artesana con orgullo de origen

La Ferrolana, cerveza artesana con orgullo de origen

La Ferrolana, cerveza artesana con orgullo de origen

Los socios fundadores de La Ferrolana son Alberto Castro Orte, provisionista de buques, y su hermana Cruz, ingeniero técnico naval. Comenzaron a hacer cerveza a finales del 2011 “por afición, sin más pretensiones”, como explica Alberto en una entrevista con EFE Emprende.

La familia Castro tiene dos locales comerciales en la ciudad de Ferrol, en los que sus clientes pudieron probar el producto. Uno de ellos es El Rápido, tienda de ultramarinos regentada por su tío y que pertenece a la familia desde 1922; el otro es una tienda de vinos antiguos y productos gourmet, La Espuma, propiedad de su hermano.

La cerveza tenía éxito entre sus catadores, hasta el punto de que les animaron a venderla, y así los hermanos decidieron poner en marcha el proyecto hace unos dos años. Tras madurar la receta y solucionar todos los papeleos necesarios la presentaron a finales de noviembre de 2015, y recibió “una gran acogida”.

Un proceso con sabor local y familiar

Actualmente la cerveza que fabrican es de la variedad Pale Ale, de estilo inglés. De color ámbar, su sabor tiene “un amargor especial, con notas florales y cítricas”, detalla Castro.

En la receta utilizan tres tipos de malta, de origen belga, y otros tres de lúpulo, entre los cuales destaca el Sorachi Ace, procedente de Japón, que le da un toque cítrico. Su intención es ir poco a poco desarrollando más variedades, cada una con su personalidad diferenciada, así como incluir materias primas locales en las recetas.

La producción de la cerveza la llevan a cabo en un local del emblemático barrio de A Magdalena, a unos cien metros de la tienda familiar de ultramarinos.

Allí están las máquinas donde maceran, cuecen, fermentan y llevan a cabo todo el proceso de creación de La Ferrolana.

El que se haga en el casco antiguo de Ferrol, en el centro, es según Castro “parte de su encanto”.

Para adquirir la maquinaria los fundadores utilizaron sus propios ahorros, y de la elaboración continúan encargándose en su tiempo libre, ya que ambos mantienen sus empleos.

Así, no solicitaron ningún tipo de financiación ni tampoco tuvieron ayudas por parte de la administración, ya que no se adaptaban “a los requisitos que piden”.

Castro quiere hacer hincapié en la diferencia que hay entre la cerveza industrial y la artesanal. En esta última, se utilizan materias primas “de primera calidad“, y no se añaden aditivos químicos para alterar el sabor o la estética de la cerveza, “es todo natural“, afirma.

Destaca también que en el ámbito de la producción artesanal hay muy buena relación entre los cerveceros, se ayudan entre ellos y “no hay una competencia agresiva”.

La fuerza de la identidad

A la hora de elegir el nombre de la cerveza tuvieron en cuenta muchas alternativas, pero el de La Ferrolana les pareció ideal puesto que “es la única cerveza hecha íntegramente en Ferrol”. Según Castro, lo que les diferencia es que la cerveza es elaborada al 100% en Ferrol, mientras que hay cervezas cuyos creadores “van a una fábrica, hacen su receta, la embotellan allí y luego se la llevan”.

En un primer momento los hermanos Castro pensaron que un nombre tan localista podría resultar un poco arriesgado, pero sin embargo “ha resultado ser una gran ventaja, y la idea ha sido muy bien recibida”.

Los resultados han sido muy satisfactorios, y Castro declara que están “desbordados por el éxito”. Comenzaron con una producción de aproximadamente 300 litros, que se vendieron en menos de una semana.

Tras sucesivas “cosechas”, todas ellas vendidas muy rápidamente, la producción ya va camino de los 1.000 litros al mes, y se queda corta.

Otra de las señas de identidad del producto es la imagen corporativa, creada por una prima de Castro, la diseñadora María García Orte. Se basa en las figuras decorativas de la Casa Romero, de estilo modernista o Art Noveau, el cual está muy presente en la identidad cultural de Ferrol a través de la arquitectura del barrio de A Magdalena.

Desde Ferrol para el mundo

Su objetivo a corto plazo es aumentar la producción para poder satisfacer la demanda creciente. Al principio la cerveza se vendía solamente en las dos tiendas familiares, pero ahora está presente en varios locales de hostelería de Ferrol, y hay lista de espera para disponer de La Ferrolana.

Han recibido invitaciones y solicitudes de diversas ferias y distribuidores, de Galicia y de lugares como Bilbao, Murcia o Madrid. De momento no pueden atender todas, a causa de sus obligaciones laborales.

Sin embargo Castro explica que pueden enviar la cerveza a cualquier punto de España a través de mensajería.

Para ello se puede adquirir a través de su página web.

Matiza que el tiempo que dedica a La Ferrolana no se lo toma como un trabajo, sino como un placer, al que “ojala pudiera dedicar todos los días”.

Si tuviera que destacar algún punto negativo, este sería sin duda “el papeleo”. Las gestiones administrativas son para él “como un vía crucis”, en el que hay que pasar por infinidad de estamentos.

Apunta que en otros países “hace tiempo que se ha creado una ley para pequeños productores”, sin embargo en España se piden los mismos requisitos a los productores artesanales que a los industriales.

Castro reivindica un tratamiento más adecuado para los artesanos, que son “una alternativa de autoempleo muy importante”. Añade que el problema no lo constituyen las personas que están en la administración, sino la rigidez regulatoria. “En Estados Unidos en unos cuantos días puedes ponerte a funcionar, sin embargo aquí es un papel detrás de otro”, concluye el cofundador de La Ferrolana.

Fuente: EFE Emprende

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